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Cómo leer las etiquetas de los alimentos sin que te engañen

Guía práctica para entender la etiqueta nutricional: lista de ingredientes, azúcares ocultos, sal, fechas, alérgenos y qué significan 'light' o 'sin azúcares añadidos'.

Dos paquetes de cereales pueden parecer igual de “sanos” por delante y ser muy distintos por detrás. La parte frontal del envase es publicidad; la información útil está en la etiqueta, y leerla bien lleva menos de un minuto cuando sabes dónde mirar.

Qué tiene que aparecer obligatoriamente

En la Unión Europea, el Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a que casi todos los alimentos envasados incluyan:

  • El nombre del alimento (la denominación legal, no la marca).
  • La lista de ingredientes.
  • Los alérgenos, destacados dentro de la lista.
  • La cantidad neta.
  • La fecha de caducidad o de consumo preferente.
  • Las condiciones de conservación si son especiales.
  • El nombre y dirección de la empresa responsable.
  • La información nutricional.

La lista de ingredientes: lo primero que debes mirar

Los ingredientes aparecen ordenados de mayor a menor peso. Si el azúcar o un aceite aparecen entre los tres primeros, son una parte importante del producto.

Fíjate también en el porcentaje del ingrediente que da nombre al producto. Una “crema de cacao y avellanas” debe indicar cuánta avellana lleva, y a veces la cifra sorprende.

El azúcar tiene muchos nombres

Un producto puede no llevar “azúcar” en la lista y sí llevar mucho azúcar. Busca también:

  • Jarabe de glucosa, jarabe de glucosa-fructosa, jarabe de maíz
  • Dextrosa, fructosa, sacarosa, maltosa
  • Miel, sirope de agave, panela
  • Zumo o concentrado de frutas

Si aparecen varios de estos, el total de azúcares puede ser alto aunque ninguno esté el primero.

La tabla nutricional: compara siempre por 100 g

La tabla muestra los valores por 100 g o 100 ml, y a veces también por ración. Usa siempre la columna de 100 g para comparar productos: las raciones las decide el fabricante y no son iguales entre marcas.

El orden de la tabla es fijo: valor energético, grasas, de las cuales saturadas, hidratos de carbono, de los cuales azúcares, proteínas y sal.

¿Cuánto es mucho?

La Food Standards Agency británica usa estos umbrales para su semáforo nutricional. No son una norma española, pero sirven como referencia rápida (valores por 100 g de alimento sólido):

NutrienteBajoAlto
Grasas3 g o menosMás de 17,5 g
Grasas saturadas1,5 g o menosMás de 5 g
Azúcares5 g o menosMás de 22,5 g
Sal0,3 g o menosMás de 1,5 g

Sal y sodio no son lo mismo

Si un producto indica sodio en lugar de sal (algo habitual en productos importados), multiplica por 2,5: 1 g de sodio equivale a 2,5 g de sal.

Caducidad y consumo preferente

  • “Fecha de caducidad”: aparece en alimentos muy perecederos (carne picada, pescado fresco, algunos lácteos). Pasada la fecha, no se deben consumir: es una cuestión de seguridad.
  • “Consumir preferentemente antes del…”: indica hasta cuándo el producto mantiene su calidad óptima (galletas, pasta, conservas). Pasada la fecha puede perder sabor o textura, pero si el envase está intacto y se ha conservado bien, normalmente sigue siendo seguro. Tirarlo sin más es desperdicio.

Los 14 alérgenos que deben destacarse

Por ley, estos ingredientes deben resaltarse en la lista (en negrita, mayúsculas u otro color):

cereales con gluten, crustáceos, huevos, pescado, cacahuetes, soja, leche, frutos de cáscara, apio, mostaza, granos de sésamo, sulfitos, altramuces y moluscos.

Las frases “puede contener trazas de…” son voluntarias e indican riesgo de contaminación cruzada en la fábrica.

Qué significan las declaraciones del envase

Las afirmaciones nutricionales están reguladas por el Reglamento (CE) 1924/2006. Algunas de las más habituales:

  • “Light” o “reducido en…”: al menos un 30 % menos de ese nutriente (o de calorías) que un producto similar. No significa que sea bajo: unas patatas fritas “light” siguen siendo patatas fritas.
  • “Bajo en azúcares”: como máximo 5 g por 100 g (o 2,5 g por 100 ml en bebidas).
  • “Sin azúcares añadidos”: no se ha añadido azúcar ni ingredientes edulcorantes, pero el producto puede tener azúcares propios, por ejemplo de la fruta o la leche.
  • “Fuente de fibra”: al menos 3 g por 100 g. “Alto contenido en fibra”: al menos 6 g por 100 g.

Ejemplo práctico: elegir entre dos yogures

Imagina dos yogures de fresa. El primero lista: leche, azúcar, fresa (6 %), almidón modificado, aromas. El segundo: yogur natural, fresa (12 %).

El primero lleva azúcar como segundo ingrediente y la mitad de fruta. Si miras la tabla, probablemente tendrá bastantes más azúcares por 100 g. Sin leer el frente del envase, ya sabes cuál es más sencillo.

Mejor aún: un yogur natural con fruta troceada en casa te da el control total.

Resumen en 30 segundos: mira los tres primeros ingredientes, busca azúcares con otros nombres, compara la tabla por 100 g y no te fíes de lo que dice la parte de delante.