Noxapp. Buscar

Pechuga de pollo a la plancha jugosa: el método que no falla

Cómo hacer pechuga de pollo a la plancha jugosa y no seca: igualar el grosor, salmuera rápida, temperatura de la sartén, tiempos y la temperatura segura.

La receta

Raciones
2
Preparación
35 min
Cocción
12 min
Total
47 min
Dificultad
fácil

Ingredientes

  • 2 pechugas de pollo (unos 400 g en total)
  • 1 litro de agua y 50 g de sal (para la salmuera opcional)
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • Pimienta negra, pimentón, ajo en polvo o hierbas al gusto

Elaboración

  1. Si tienes tiempo, sumerge las pechugas en el agua con la sal disuelta durante 30 minutos en la nevera. Después sécalas muy bien.
  2. Coloca las pechugas entre dos hojas de papel de horno y golpéalas con un cazo o un rodillo hasta que tengan un grosor uniforme de 1,5–2 cm.
  3. Sazona con pimienta y especias. Si no has usado salmuera, añade también sal.
  4. Calienta la sartén o plancha a fuego medio-alto con el aceite hasta que esté bien caliente.
  5. Pon las pechugas y no las muevas durante 5–6 minutos, hasta que estén doradas por abajo.
  6. Dales la vuelta y cocina 4–5 minutos más, hasta que el interior alcance 74 °C o no quede ninguna parte rosada.
  7. Deja reposar 5 minutos sobre un plato antes de cortar.

La pechuga es la parte del pollo con menos grasa, y por eso se seca con facilidad. Casi siempre ocurre por la misma razón: el extremo fino se pasa mientras el grueso termina de hacerse. Con tres gestos sencillos, el problema desaparece.

1. Iguala el grosor

Una pechuga entera puede tener 1 cm en la punta y 4 cm en la parte gruesa. Aplánala hasta un grosor uniforme de 1,5–2 cm, o córtala en dos filetes por la mitad del grosor. Así toda la pieza se hace a la vez.

2. Salmuera rápida (opcional, pero muy recomendable)

Sumergir la pechuga 30 minutos en agua con un 5 % de sal (50 g por litro) hace que la carne retenga más jugo durante la cocción. Es el truco que usan muchos restaurantes. Después, sécala muy bien para que se dore.

No la dejes más de 1–2 horas en la salmuera, o quedará demasiado salada y con una textura esponjosa.

3. Sartén caliente y no tocar

  • Calienta la sartén antes de poner el pollo. Si está fría, la carne suelta agua y se cuece en lugar de dorarse.
  • No la muevas durante los primeros minutos. Cuando esté dorada, se despegará sola.
  • No la aplastes con la espátula: solo conseguirás exprimir sus jugos.

¿Cuándo está hecha?

Por seguridad alimentaria, el pollo debe cocinarse por completo. La referencia es que el centro llegue a 74 °C. Un termómetro de cocina es la forma más fiable de no pasarte ni quedarte corto. Sin termómetro, corta la parte más gruesa: la carne debe ser blanca y opaca, sin zonas rosadas, y los jugos transparentes.

El reposo

Deja la pechuga 5 minutos en un plato antes de cortarla. Durante el reposo, los jugos se redistribuyen y no se quedan en la tabla.

Ideas para darle sabor

  • Marinada de yogur: yogur natural, limón, ajo y comino durante 1–4 horas en la nevera.
  • Mediterránea: limón, ajo, orégano y aceite de oliva.
  • Ahumada: pimentón de la Vera, ajo en polvo y un poco de comino.

Si usas marinada, sécala un poco antes de cocinar para que se dore.

Conservación

La pechuga cocinada aguanta 3–4 días en la nevera. Para el batch cooking, cocínala entera y córtala justo antes de comer: se seca menos.